Ha pasado un mes desde que el terremoto azotó Pereira, en Colombia, y aunque los titulares han pasado a otro tema, la necesidad urgente de ayuda sigue siendo la misma. Seguimos trabajando sin descanso sobre el terreno para apoyar a los equipos de primera línea y a las comunidades más afectadas de toda la región. Conscientes de que la ayuda debe llegar a los más vulnerables, hemos prestado asistencia directa a la comunidad emberá, un pueblo indígena ancestral de Colombia, mediante la entrega de suministros alimentarios adaptados a sus necesidades y kits de higiene esenciales, al tiempo que hemos llegado a zonas rurales remotas como El Cairo con recursos vitales como colchonetas para dormir, linternas, productos de higiene y agua potable.
También nos estamos centrando en la reparación de colegios afectados por el terremoto, como el colegio IE Cartagena, en Dos Quebradas. Este fue uno de los colegios que sufrió más daños tras el terremoto. Gracias al cambio de las chapas del tejado y a la reparación de las grietas de las paredes, el colegio ya es seguro, ha sido restaurado y está listo para recibir de nuevo a los alumnos en las aulas.


Nuestro equipo ha reparado esta escuela, que presentaba graves daños, en Dos Quebradas, Pereira (Colombia). Tras cambiar las chapas del tejado y reparar las grietas de las paredes, la escuela ya es segura, está restaurada y lista para recibir a los alumnos.
Aunque la vida en Pereira está recuperando poco a poco su ritmo frenético a medida que las tiendas vuelven a abrir cada día, la fase de respuesta a la emergencia está lejos de haber concluido. Las comunidades siguen enfrentándose a importantes obstáculos para su recuperación, y nuestra presencia sigue siendo firme.
Vivir en refugios temporales hace que cosas tan sencillas como tener intimidad y mantenerse limpio resulten muy difíciles. En el refugio de Mora Mora, hemos construido bloques de duchas privados para que las personas afectadas, como María Esther (una anciana que perdió su hogar y buscó refugio junto a sus perros), puedan asearse y sentirse atendidas. Mientras tanto, en el Coliseo Mayor, el campamento más grande de Pereira, el hacinamiento está provocando que la gente enferme. Mira el vídeo para escuchar la historia de María Esther y ver cómo Jesse, de nuestro equipo, explica cómo estamos construyendo puestos para lavarse las manos con materiales locales para mantener sanas a las familias.
Apoyar la recuperación a largo plazo
Desde la reconstrucción de colegios dañados hasta el suministro de material esencial a comunidades remotas, la verdadera recuperación lleva tiempo. Vuestro apoyo nos ayuda a permanecer sobre el terreno todo el tiempo que sea necesario.
Gracias por ayudar a las familias de Colombia a recuperarse.






