En Santa Ana Necoxtla, Doña Juanita es un emblema local de fuerza en su comunidad. Madre soltera de seis hijos, Juanita trabaja duro cada día haciendo y vendiendo tortillas para mantener a su familia. Sin casa propia, ella y sus hijos han vivido con los padres de ella, y los seis niños se han alojado en el albergue local, una residencia estudiantil que permite a los niños de las comunidades rurales acceder a una educación que de otro modo estaría fuera de su alcance.
El regalo de la Comunidad
Juanita es bien conocida en la comunidad por su amabilidad, trabajo duro y generosidad. En un acto de amor y respeto por parte de su comunidad, los vecinos se unieron para donarle un terreno en el que algún día pudiera construirse una casa. Sus hijos, que ahora están en el albergue, trabajando o estudiando, están ahorrando lo que pueden para ayudar a su madre a construir un hogar permanente.
Un legado de oportunidades
Uno de sus hijos mayores está a punto de terminar la carrera de Derecho, un logro que demuestra con orgullo el impacto a largo plazo del albergue. Para los profesores y el personal, ver a un antiguo alumno alcanzar este hito profesional confirma que su labor de apoyo y educación de los alumnos del albergue puede ayudarles a llegar muy alto.